miércoles, 10 de septiembre de 2008

El Mundo De Mónica


Mónica yacía en su cama en posición fetal con los ojos cerrados y la mente abierta, abrazando fuertemente entre sus puños un falso consuelo, el mundo era triste, el mundo era gris, buscara donde buscara el mundo había sido devorado por el gran monstruo, incluida ella muy a su pesar, pues sentía esa falsa sensación de libertad en la que el libre albedrío no es más que seguir a las masas, al gran monstruo, no podía más, sentía que no podía respirar, pero se dijo que no, que era ella la que no quería respirar ese pérfido aire, ya no, nunca más. Y fue entonces y solo entonces cuando todo cambió, sus puños se destensaron y con ellos todo el cuerpo, se giró boca arriba y con los ojos aun cerrados respiró y fue como si lo hiciera por primera vez, era un aire puro que no olía a nada y a la vez olía a todo, a un verde prado mojado por la lluvia, a los campos de trigo acunados por el viento y a mar, sobretodo a mar. Abrió los ojos despacio y todo parecía diferente, no, todo era diferente, increíblemente bello hasta el ultimo detalle. De un salto se apeó de la cama y salio corriendo hacia la calle y no paro de correr, quería verlo todo, todo era bello, el mundo era como una inmensa bola girando bajo sus pies, verde y azul, llena de vida y de felicidad, todo era tan tan hermoso… Siguió corriendo maravillada por todo lo que sus ojos hasta el momento le habían ocultado y corrió y corrió hasta que no pudo más y se sentó justo en la cima de su mundo, con la cabeza dándole vueltas y los ojos cerrados. No sabia cuanto tiempo había pasado con los ojos cerrados en la cima de su mundo y la verdad es que tampoco le importaba, pues había empezado a sentir algo nuevo, algo que nunca antes había sentido y es que algo maravilloso estaba floreciendo en su cabeza. Y fue entonces cuando abrió los ojos y lo comprendió, estaba sola y desnuda, desprendida de todas las impurezas que hasta el momento le acosaban, al fin era realmente libre y tenia un nuevo mundo bajo sus pies, un mundo tan perfecto como ella lo quisiera, y como ella lo quiso inventó un nombre para este nuevo mundo y lo llamó Imaginación, el mundo que es más real que la propia realidad, de repente del cielo surgió una luz más fuerte que la del sol y más pura que la de la luna, era una luz que casi se podía agarrar, y sin pensarlo se abalanzó con todas sus fuerzas para agarrar esa luz y sintió un gran golpe y sonó un gran estruendo seguido de la nada. Mónica se despertó, sentía bajo ella su cama, abrió los ojos despacio y todo parecía diferente, no, ¡Todo era diferente!



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